Reflexiones

El Dios multifacetas.

El otro día iba en el coche escuchando la radio y salió una canción que me hizo reflexionar sobre el papel de Dios en las diferentes circunstancias que atravesamos a lo largo de nuestro día a día. Pasamos por momentos de dolor, de tristeza, de escasez, de falta de fe, de injusticia, de soledad, de falta de sentido de las cosas que nos acontecen y de la misma manera también pasamos por momentos de felicidad, de risa, de prosperidad, de gozo y muchas cosas más. Y en muchas ocasiones quizás hay que pararse a pensar que hacemos en tales momentos.
Después de hacer un recorrido por todo lo que es capaz de experimentar el hombre a lo largo de su vida y centrándome quizás mas en las circunstancias que nombra la canción, recordé porque quizás ya lo sabía, que Dios tiene una carta con una respuesta para cada momento. Dios es el ser mas completo que existe y lo dejó bien plasmado en la multitud de versículos que podemos encontrar en su Palabra y de los cuales podemos apropiarnos sea cual sea la situación.
Como dice la canción, si mi fe se va, Dios eres mi esperanza, si el mar ruje, eres mi ancla, si en la tormenta estoy, eres mi refugio. Si algo me acontece eres mi Dios multifaceta. ¿Acaso existe algo mejor que tener a alguien que te ofrece una cualidad perfecta y diferente para cada momento de tu vida?

Deuteronómio 31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

Isaias 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Mateo 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar

Y sobre todo hay que recordar que aun cuando perdemos el control y no actuamos de buena manera y como el quiere, Dios esta ahí para ser el centro de nuestra vida y reencaminarnos a la buena actitud y con la mirada en Él.

(Escrito por Rocío López)

La amabilidad que salvó una vida.

Un hombre trabajaba en una cámara frigorífica.Un día, cuando terminó su horario de trabajo, fue a una de las cámaras frigoríficas para hacer una inspección de última hora, pero por una fatalidad, la puerta se cerró él quedó encerrado.
Aunque gritó y golpeó en la puerta con todas sus fuerzas, nadie lo oyó.La mayoría de los funcionarios ya se habían ido y era imposible oír los gritos salidos de dentro de la cámara.Cinco horas más tarde, cuando el hombre ya estaba al borde de la muerte, alguien abrió la puerta.Era el guardia de seguridad que le salvó la vida. amabilidad-300x238
Después de recuperarse, el hombre preguntó al de seguridad cómo fue posible que pasará por allí y abriera la puerta, cuando eso no formaba parte de la rutina de su trabajo.

El de seguridad explicó:
“Trabajo en esta empresa hace treinta y cinco años.Centenares de trabajadores entran y salen todos los días, pero usted es el único que me saluda por la mañana y se despide de mi por la tarde”.Los demás me tratan como si yo fuese invisible.Hoy, como todos los días, me dijo “HOLA” en la entrada, pero no oí su ‘HASTA MAÑANA”.
Espero su “Hola” y su “hasta mañana” todos los días.Para usted yo soy alguien…Al no oír su despedida, sabía que algo podía haber pasado…

Y ¿qué dice la Biblia al respecto?

”Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos…” (2 Timoteo 2:24 a)

Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. (Tito 3:1-2).

El propósito de mi fidelidad

ejemplo-de-fidelidadHace un tiempo leí una frase que tocó mi corazón y ha sido grabada en mi mente. Dice así: “La meta de la fidelidad es que Dios sea libre para hacer su obra a través de nosotros”. Me sorprendió el hecho de que mi fidelidad a Dios, o el objetivo de ésta, distaba bastante de lo que yo creía entender. Resulta que mi fidelidad no tiene propósitos más allá de ser yo un canal limpio a través del cual el Espíritu Santo fluya y haga lo que quiera conmigo, con mi entorno y con todo lo que hago, digo y pienso. Es un propósito impresionante. Pero no es lo que nosotros solemos entender como finalidad para serle fieles. Tal vez sólo me ha pasado a mí, pero creo acertar si digo que en muchas, demasiadas ocasiones, los cristianos andamos con el chip de que »Dios nos bendiga», y eso es lo que esperamos a cambio de ser obedientes, trabajadores para el reino, serviciales, y todo lo que entendamos por fieles. Pero está claro que aún no hemos entendido nada. Las bendiciones que Dios nos da (en todas sus formas) no son por otro motivo que éste: amor. Papá te ama, y te va a bendecir porque eres su pequeño/a. Su amor es único, incondicional y eterno (1 Corintios 13:8,13). Así que no hay nada que puedas hacer para que te ame más (¡su amor es grandioso!), así como tampoco nada de lo que hagas hará que deje de amarte: ‘‘Y estoy convencido de que nada podrá JAMÁS separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá JAMÁS separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor’’. Sólo había una cosa que nos separaba de Dios: el pecado. Pero sabemos que el sacrificio de Jesús ha roto esa maldición. Entonces, ¿por qué actuamos buscando su favor? ¡Si ya lo tenemos! Lo recibimos al entrar en la familia. El verdadero objetivo por el que se nos reclama serle fieles es porque nos ha escogido como instrumentos, y nos necesita santos para que su obra no sea contaminada por nuestras impurezas. Seamos dignos de esa increíble tarea.

Mirando a través de la gratitud

“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”

1 Tesalonicenses 5:18 Reina-Valera 1960.

La mayor parte de los problemas del corazón del creyente se deben a que miran sus situaciones de manera incorrecta. Escogen mirar la adversidad en lugar de la bendición. Y ello endurece sus corazones. La realidad es que toda circunstancia tiene su “lado bueno”. Aquel que mira solamente disputas y defectos en sugratitudconyuge está olvidado todo lo que le costó estar al lado de esa persona, además de que es un regalo de DIOS. El hombre que solamente mira carga en su trabajo e hijos olvida que es mayor la alegría de tener familia y un trabajo con el cual llevar el sustento a la casa. Si bien no es agradable padecer enfermedad se debe tener presente que ello jamás podrá robar la salvación y gracia de Jesucristo, siendo lo anterior motivo para mantener alegría en el corazón en la espera de nuestro milagro.

La queja y amargura en el corazón impiden ver todo lo que DIOS hace en nuestras vidas día a día. Los pequeños detalles que Él tiene preparados para nosotros. Por ello es necesario que Él sane nuestros corazones y les limpie de pecado.

La gratitud hacia DIOS ocasiona alegría en los corazones de los creyentes. Es una sensación de seguridad y estabilidad en el alma que hace que sepamos que a pesar de no obtener todo lo que queremos  todo estará bien.

En ocasiones cuando el creyente se empecina en no mirar las bendiciones que éste tiene sino que les menosprecia, el Señor puede quitarle sus bendiciones para que con el tiempo les valore.

La gratitud es importante para DIOS (1 Tesalonicenses 5:18). Su voluntad es que en todo momento seamos agradecidos. Incluso que se lo expresemos y no seamos como los leprosos que fueron sanados y no agradecieron a Jesús el gran regalo recibido (Lucas 17:17).